El menor desapareció cuando iba junto a su padre.

La familia de Rosalío Estrada Hernández, de 10 años, recibió los restos del menor para darles cristiana sepultura.

El niño, conocido cariñosamente como «Chalí», desapareció el pasado 17 de noviembre en la aldea Las Playas y su identificación se demoró debido al complejo estado en que fue localizado su cuerpo.

En la aldea El Carrizal, su tía Albina Estrada y el resto de la familia velaron los restos del pequeño, recordando los sueños truncados por la violencia. «Él quería ser piloto aviador y militar porque veía muchas películas», lamentó su tía.

Los restos de Rosalío fueron hallados el 23 de noviembre, semienterrados y en estado incompleto, cerca de un río, en la misma aldea donde residía. Debido a estas condiciones, el Inacif debió recurrir a pruebas genéticas y sanguíneas para confirmar su identidad, un proceso que postergó el duelo familiar durante mes y medio.

El informe forense determinó que el menor falleció a causa de un trauma severo en el tórax. Aunque las autoridades presumen que el móvil pudo ser un intento de robo.

Fuente: Soy502

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